jueves, 20 de abril de 2017

Miel de ayer

Te tengo frente a mi, no podría estar más feliz. Ahora pongámonos cómodos, pues el tiempo es nuestro, aunque tratemos de hacerlo eterno ambos sabemos que se nos irá deprisa, es algo inevitable. Besémonos lento, déjame beber de tus labios como si fuera un sediento errante en el desierto y tú mi oasis, cierra los ojos y déjate llevar por este sentimiento loco pero a la vez divino. Me agarro de tus caderas prominentes, no me quiero soltar, deja que tus manos recorran mi ancha espalda, aprópiate de ella y aprietame hacia ti, estoy cerca pero deseo estar más cerca, mucho más. Yo también quiero explorarte, acariciar tu cabello negro y liso, tocar tu cara, y es que aún no creo que te esté besando, pero lo estoy, abro mis ojos esperando no despertar solo en mi cama y en una mirada te expreso lo mucho que anhelaba este momento. Vuelvo y te beso, todo en silencio pues las palabras sobran, la temperatura sube y toca aligerarse, así que con algo de angustia nos vamos quitando la ropa, no queremos esperar. La respiración se acelera y nuestros cuerpos empiezan a sudar, ya no quiero esperar más, te quiero amar. Hoy estoy frío.

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