Al encontrar una foto vieja de los dos recordé cuando me robé una foto tuya que me inspiró a escribirte algo mientras estaba viviendo en un lugar muy lejos de aqui. Hoy me encontré con esa reliquia y debo confesar que me gustó vernos juntos, no lo puedo negar. Estabas hermosa, como siempre, con esos ojos café por los que tanto suspire, con esos labios gruesos esbozando una sonrisa como si en verdad te agradara mi compañía, y yo ahí al lado tuyo con mi cara de niño pero completamente serio, con ganas de robarte un beso como aquellos que tanto nos dimos en la oscuridad de la noche y a la orilla del mar. Me dio un poco de nostalgia la foto, pero me dio mucha más alegría, pues aunque yo soy el de la foto ya no soy como el de la foto, esta versión actual ya no siente amor por ti, la nostalgia se debe a que hay momentos en que extraño al chico noble que ahí está retratado, pero eso no se compara con la alegría de saber que eso del amor eterno no existe, para mi eso es una carreta que se han inventado los poetas para vender libros a gente crédula y llenarse los bolsillos, se los digo yo que no soy poeta, pues yo escribo gratis. Nuestra foto es el recuerdo de un latido que me quería romper el pecho y que hoy ni siquiera late.
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