Qué tristeza y qué decepción habrá de sentir el Creador al ver que esta habilidad para escribir la malgasté de tal manera que te dediqué mis mejores letras; cuanto desperdicio de talento, cuanto desperdicio de recursos y sobretodo cuanto desperdicio de sentimiento. Miro el reloj y éste me confirma que el insomnio es parte de mis noches y que mientras no se arreglen ciertas cosas seguirá volviendo, sobre todo los recuerdos. Y hablando de recuerdos vino a mi memoria un texto de hace 7 años escrito en la penumbra de un pueblo olvidado de este país maltrecho, es un texto casi predictivo de mis tiempos modernos, sin embargo hay una diferencia: Ya mis penas no las ahogo en licor, he reemplazado el vicio etílico por otros vicios menos dañinos, pero igual de adictivos. De poco me ha servido escribir, quizás porque he buscado siempre conquistar un corazón, pero aquellas personas me han tirado al olvido o me han hecho mucho daño, tal vez con una acción o con un mensaje cínico, como cuando un asesino se queja de su víctima por haber manchado su fina camisa de sangre. Pero no todo es malo, sé que he inspirado a otras personas a escribir, también sé que hay gente que espera que yo saque un texto nuevo y devorarlo para analizarlo conmigo y muchas veces siento que me entienden; y es bonito, y está bien. En el fondo sé que no todo es malo, quizás es cuestión de enfoque, es difícil admirar el paisaje si te cae mierda en los ojos, solo queda la triste lección de brindar lo mejor de ti a quien de verdad lo merezca y valore, aunque solo sean letras en desorden (aparentemente).
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